Jesce

Località Jesce - Altamura (Bari)
Categoria: Medioevo, Alto medioevo, Era Classica, Itinerari, Visite guidate, Neolitico, Sito Archeologico, Necropoli, Via Appia

Masía Jesce

Autor: Staff Kroplus

Autor: Bernardo Centoducati

Lugar encajonado en una pequeño terreno palùdico a caballo entre las formaciónes de “Murgia Catena” y “Sgarrone” (sub-areas calcáreas). El asentamiento pre-clásico está constituido por una decena de grutas colocadas en fila sobre el lado norte de la cañada y por una area arquéologica. El asentamiento de edad clásica presenta una zona arquéologica sitado sobre el paso frente a la masía. El asentamiento rupestre está hecho de 20/30 unidades subterráneas dispuestos sobre dos lados de la cañada por mitad en norte-este y por la otra mitad en sur-este, en las dos riberas de una especie de “barranco”. La cripta puede definirse el elemento de continuación entre el asentamiento subtérraneo y las construcciónes a cielo abierto. Presente también en el sitio la masía “castillo”. Como en pocos otros lugares, están representadas en este casal las vicisitudes de enteras generaciónes que se han sucedido por casi tres mil años, dejando huellas todavía hoy visibles; las transformaciones que el Casal de Jesce subió en los siglos, desde población pre-clásico hasta callejón de edad clásica, casal medieval, masía fortificado en edad moderna, son presentes en aquellas piedras y en aquellos ambientes, en la actualidad todavía bien conservado. 

NECRÓPOLISES Y EXCAVOS ARQUEOLÓGICOS

Autor: Bernardo Centoducati

El asentamiento pre-clásico està a la encrucijada entre la cañada y el divertículo intermedio (en 500 mt. de el Casal de Iesce), que lleva dos huellas importantes del pasado. La primera està constituido por una decena de grutas colocadas en fila en el lado norte de la cañada. Los ambientes rupestres se distinguen por la forma vagamente circular, con las paredes tobosas corroídas en surcos horizontales en correspondencia de las capas de sedimento; algunos de ellos presentan el derrumbamiento de la bóveda. La segunda huella está constituido por una área arqueológica de la cúal afloran numerosos fragmentos de cerámicas probablemente atribuible a un período que va desde el fin de la edad del Bronce hasta los inicios de la edad del Hierro (XI-VIII siglo Antes de Cristo). La cañada descende hacia el sur, costeado por consistentes muros de piedras en seco y se encaja entre dos barrancos calcáreos sobre el que se asoman por ambos los lados ambientes rupestres que hacen piensar en el extraído terminal en un pequeño barranco. El asentamiento de edad clásica, situado sobre el paso en frente a la masía, hace pensar a la existencia de uno de los burgos más extensos e importantes del territorio de Altamura. Un área arqueológica de las mismas dimensiónes se encuentra en localidad “Pantano”, exactamente a la extremitad opuesta del borde calcáreo. Sobresale de tales consideraciónes una primera imagen de la organización territorial antigua: al centro del borde calcáreo el grueso asentamiento de la colina de Altamura, a las extremidades, en manera simétrica, dos burgos situados en posición crucial también con respecto de las tablas que costean, al norte y al sur, el mismo borde y que conectan otros burgos de menor importancia testimoniados por hallazgos arquéologicos. Una datación precisa de la población (V-II siglo Antes de Cristo) ha sido posible al través de los materiales recuperado de las más de ciento tumbas llevadas a la luz, integrantes de tres distintas necropolis appartenenti a tre distinte necrópolis. Al lado de estas demonstraciónes se necesita añadir la la presencia de un grueso muro que ciñe el área de la población y dos de las necrópolis. La pared, elevado en seco, está constituido por piedras de diversas dimensiónes, y presenta diversas hechuras: en el básico, la presencia de gruesos bloques a postura horizontal, que en algunos trazos costean internamente la pared, hace suponer una consistencia diversa del mismo en épocas diferentes. El circuito mural tiene una ovoide que lo pone en relación con los recintos de los burgos prehístoricos de Puglia y con una serie de “señales” similares presentes en el interior del centro históricos de Altamura. El circuito está atravesado en la dirección norte-este/sur-oeste por la cañada que desde la calle Appia continua hasta el asentamiento pre-clásico, mientras que el àrea del asentamiento clàsico, las necropolis interiores y un paso non casual en la pared están alineado a lo largo de una tabla, transversal a la precedente, que continua en dirección a la necrópolis externa al recinto. El mismo presenta a la extremidad septentrional, en el punto más elevado, una prominencia que hace pensar a la presencia de un puesto de vigilancia. El entero asentamiento clàsico subió una decadencia en época romana, aunque su identificación con la “Sublupatia” de la Tavola Peutingeriana y de los Itinerari Antonini hace suponer su supervivencia a nivel de mansio (lugar de cambio de caballos y abastecimiento de alimento y alojamiento) a lo largo de la calle Appia también en período alto-medieval. 

CRIPTA

Autor: Bernardo Centoducati

La cripta di Jesce puede ser definido el elemento de continuidad entre el asentamiento hipogeo y las construcciones a cielo abierto. La planta de forma bastamente rectangular presenta dos ensenadas a modo de capillas, una en el lado izquierdo, la otra en el lado derecho a lado de la entrada. La bóveda està constituido por un macizo toboso plano, mientras que la parte anterior tiene una bóveda en toba. La baliza de acceso termina con una fachada simple, con un portal que tiene el intradós con un arco de medio punto y extradós con arco ojíval que se abre en tres peldaños, sobrepasado por una ventanilla y un nicho. La entrada está dispuesta hacia la Appia, o sea està orientado a Sur-Oeste. El ambiente sacro es rectangular, amplio de 4,40 a 4,70 metros y alto 10. En el hondo, en frente a la orta, encontramos todavía el primitivo altar, cubierto por una grande lancha silícea de metros 1 por 1,60; dos altares más pequeños están situado a la derecha y a la izquierda, realizados probablemente junto con las relativas chapillas hacia la mitad del XVII siglo. A lo largo de los muros està todavía el originario asiento sacado en la roca. En el ángulo que hace la pared a la derecha con el nicho del altar, està hincado una grande pila de piedra probablemente del siglo XIII, de forma hemisférica y lisa, con cavidad de 58 cm. de diámetro. En el mismo muro, pero hacia el ángulo de fondo, se apre un pasillo subterráneo de época tardía, como resulta del corte aseado de las pinturas primitivas y dal hecho que fue realizado por comunicación interior con la sobrestante villa. La bóveda de la cripta es llana y sacado en la roca por la parte posterior, y o sea por el altar principal a la pila del agua santa, mientras es en albañilería, y de medio punto o de cañón, desde aquel punto hace la entrada. En esta primera parte, estando la única altura de las paredes, se presenta encima de la línea de la bóveda llana una luneta o espacio semicircular, inscrito debajo de la bóveda de cañón en frente a la entrada, en la que en el seiscientos fue pintada la cruz entre el Centurión y san Tommaso. Al lado de estos fue inscrita en forma lapidaria una dedicatoria, que permite de atribuir con certeza esta obra de restauración a Fulviano de Mari, nato de Giovanni Geronimo y de Rosa Ragone el 9 octubre 1631. Estando en este punto caído el enlucido del seiscientos, es por suerte reaparecido otra pintura fresca, que, del marco a grupos de color y de la naturaleza de las pinturas y de las técnicas, puede retenerse de escuela italo-bizantina y coeva de las otras semejantes que todavía se veen en la cripta. Esta partícula de fresco sobre el luneto proba que esta fue siempre interior a la capilla, y, para consecuencia, que la construcción de la parte anterior de la misma sube al origen, o sea al menos al fin del XIII siglo o al comienzo del XIV, segundo la probable datación de los frescos más antiguos. 

ASENTAMIENTO RUPESTRE

Autor: Bernardo Centoducati

El asentamiento rupestre està formado por alrededor de veinte-treinta unidades hipogeas dispuestas sobre los dos lados de la cañada por mitad al norte-oeste y por la otra mitad al sur-este, sobre las dos riberas de una especie de “barranco”. Su ubicación es central con respecto del ovoide y el número resulta indefinido por el cegamiento hecho por algunas de ellas en época reciente y por la comunicación mediante subterráneos entre grutas contiguas en época menos reciente. En los alrededores de la “Masía Castello” encontramos más allá de la cripta cuatros gruesas unidades rupestres, que subieron ampliaciónes en más reactivaciónesvueltas y han sido utilizado hasta los nuestros días como sótanos, establos y depósitos. En posicción más descentrada, cerca del paso en la tapia, hay la grueta más significativa por qué caracterizado por una serie de nichos en forma de gotas, ahuecados en las paredes. Las restantes gruetas dela ribera norte-occidental presentan lugares de forma redondeado, extraido por gemación a partir de un núcleo central, al cual se accede del dromos mediante entradas que en algunos casos conservan todavía la fachada en albañilería de toba con vano puerta. Sobre la ribera sur-oriental encontramos dos gruetas con amplio patio sobre el anterior delimitado en parte por paredes de piedra; las otras presentan formaciónes a gema, pero con lugares bastante reducto, mientras algunas tienen una forma más áspero a ambiente único. Encontramos, entonces, las tipologías presentes en otros asentamientos rupestres medievales del territorio: no aparecen en Iesce las formaciónes de más grutas juntado alrededor de una “corte”. El número de las cavidades hace pensar en un asentamiento de medias proporciónes ligato, por medio de la Appia y sus divertículos, con las innumerables aldeas rupestres situado a las bansas de las formaciónes calcáreas, entre las cuales hay que recordar, para una más numerosa consistencia de gruotas, “Sgarrone”, “S. Tommaso”, la zona subyacente el lado septentrional de las “Mura Megalitiche” de Altamura, “Crapolicchio” y “Pisciulo”. 

MASÍA "CASTILLO"

Autor: Bernardo Centoducati

El núcleo primario de la masía está constituido por la amplia aula central de la planta baja. El perfil de la bóveda, a arco ojival agudo con centros interiores a la imposta, respeta proporciónes que se encuentran en los más refinados edificios medievales: la bóveda, la línea de imposta, los centros de curvatura, están fundado sobre relaciónes armónicas de figuras como el cuadrado y el triángulo. La altura de los muros perimétricos externos se prolonga más allá la altura interior y hace piensar a la existencia de un primero piso que configuraría el edificio originario como una torre. A las extremidades norte-oeste y sur-oeste de la actual masía están los restos de poderosas murallas, apoyantes directamente sobre el banco toboso que tiene el perfil irregular, constituido por pedriscos de varias naturalezas y clasificaciónes por tamaño ligado con mortero y rampa en recursos horizontales. Las murallas, derruidas en diferentes puntos, alcanzan en un trazo englobado en una albañilería en toba la altura de 7 metros casi por encima de una pequeña puerta sacada en el banco toboso. La tecnología de construcción y la posición las ponen en el ámbito de un defensivo de la masía de forma casi trapezoidal que continua sobre otros dos lados con poderosos muros en seco que rodean el patio adyacente, dos grutas y una gruesa cisterna de agua. En el fin del siglo XVI la construcción se afinó con el rehacimiento del primer piso por la familia Verricelli de Matera: se extraen dos ambientes, uno de 40 metros cuadrados casi, el otro de la mitad. El primer ambiente en el que se entraba por una escalinata al quale si accedeva da una scalinata externa, tiene forma rectangular con bóveda esquifada de nervaduras, a lunetos que sobresalen asentado sobre ménsulas, con funciónes de representación. El segundo tiene la bóveda vaída, dos ventanas simétricas sobre los lados, con función de representancia. En la misma intervención, para absorbir el empujón de las dos bóvedas sobre las paredes externas, han sido realizado dos arcos-contrafuertes usado como logias en la parte superior coronado por parapeto en toba. La realización de los arcos resente de los modelos de los contrafuertes de la “Civita” de Matera caracterizado por el uso del doble arco con arredramiento de lo subyacente. Los fundamentos del arco sur parten del interior de una gruta subyacente contigua a la cripta. Hacia la mitad del siglo XVII la masía sufre una ampliación: un gran local con bóveda de cañon en planta baja y tres locales con bóveda de cañón en secuencia al primer piso; sobre la fachada una logia central con balaustrada y sobre dos ángulos ménsulas que sobresalen para la construcción de dos garitas. Estas ménsulas non presentan afinidades estilisticas con otros elementos decorativos: podrían ser pedazos de reutilizo integrantes la vieja construcción. Posteriormente se añade un segundo cuerpo sobre el lado occidental en alineamento con los dos preexistentes: la planta baja está ocupado por una fórnix de acceso sobre la cual se asoman un pequeño local, el portal de la escalera para el piso superior y la entrada para una galería subterránea que conduce a la cripta. Sobre la fachada meridional ha sido añadido un segundo arco para el sostén de la escalera, empalmado al precedente mediante un nuevo parapeto en toba mojado. Posteriormente, para motivos estáticos aguzado por la presencia de una gruta en proximidad de la pared sobre el lado norte, se interviene sobre esta ùltima cizalla por medio de dos contrafuertes en la parte posterior y un salidizo con balconadas en la parte anterior: a la planta baja la intervención prevee un arco para equilibrar los otros dos existentes, a la primera planta una balconada con gattoni cubierta con capa y aligerida por una logia sobrepasado por un edículo con la estatua de S. Michele. La ùltima añadidura sobre el lado oeste, del XIX siglo, va a englobar al sur la pared en pedrisco, mientras que en el norte insiste sobre una gruta que pronto insidia la estabilidad. La presencia de ambientes rupestres sobre los lados norte y sur ha obligado el desarrollo de cuerpos de fábrica a lo largo de la directiz este-oeste, determinando una tipología che se diferencia de la a corte típica de las masías fortificado modelado para agregación sucesivas desde el seiscientos hace el ochocientos.

Los cinco precedentes párrafos han sido redactado del doctor Bernardo Centoducati y por el arquitecto Michele Centoducati

CALLE APPIA - JESCE

Autor: Staff Kroplus

Tanto que se recorre la Calle Appia de Altamura por Laterza, como que se proviene de la dirección opuesta, el Caserío de Iesce aparece en toda su másica mole, encajado en una pequeña cuchilla puesta a los pies de aquel áspero pedrisco natural llamado Murgia Catena. Su sitio, rico de antiguas ruinas y conspicuos restos de la calle Appia, lo recordó en 1745 Francesco Maria Pratilli, un estudioso que a pies y a caballo atravesó el entero trazo de la “regina viarum” desde Roma hace Brindisi. Así escribía: “En distancia de casi a millas doce de Gravina se encuentra una noble villa de los señores Mari de Altamura que Iesce fue llamada, cerca de que claras ruinas aparecen de la antigua adoquinada”. La piedad de los antiguos habitantes del Caserío y de sus propietarios llevaron a la creación de un lugar de religión que en el XIV y en el XVII siglo fue enriquecito por frescos que testimonian la religiosidad de aquella complicada comunidad rural, que había habitado aquel lugar desde hace el lejano IV siglo antes de Cristo. La zona de Iesce se encuentra a casi 10 Km. de la ciudad de Altamura, a lo largo de la provincial que une Altamura con Laterza, al margen de la antigua calle Appia que, provenendo de Gravina, atravesa en aquel trazo el territorio de Altamura. La zona corresponde al lugar en el que en el pasado se levantaba el cientro de Sublupatia citado por el Itinerario Antonino y por la Tabula Peutingeriana. Era uno de los tantos vici abitados, esparcido alrededor de aquella colina sobre la cual en el Medievo surgió Altamura. No se quedan restos evidentes de la antigua población, pero las indagaciónes arqueológicas llevaron al hallazgo de numerosísimos fragmentos cerámicos y pesos por telar, que testimonian una presencia umana y una e intensa actividad que se desarrolla sin grandes interrupciónes desde el IV hasta el II siglo antes de Cristo y continuada, si bien en tono menor, para todo el Medievo. En las inmediatas alrededores surgen tres necrópolis que se colocan e si collocano cronológicamente entre el V y el III siglo antes de Cristo. Lo que impresiona el visitante es la masía. De instalación macizo en toba, hecho aún más imponente por arcadas centrales y por poderosos contrafuertes, el edificio està colocado perpendicularmente a la Appia antigua y a la calle que conecta esta a Murgia Catena. Para esta su posición, el ángulo oriental de la construcción fue dotada de dos garitas pensiles, puestas al primer piso. La construcción revela diferentes fases constructivas: el núcleo originario està constituido por una aula central puesta al primer piso sobre el cual fue sopraelevado a la fin del quinientos el piso noble. En el Seiscientos fue realizada la ala oriental y, todavía posteriormente, la occidental. La planta baja se caracteriza por el espesor de las paredes y la presencia de ambientes utilizado para las cuadras, depósitos, alojamientos para los campesinos. Al plano superior se accede al través de una escalera. Aquí todos los ambientes estan conectado entre ellos mismos y su función es reconocible facilmente. Notables para la amplitud son la cocina, con un hogar sobrepasado por una grande capa y la sala con bóveda de esquifado lunetada y ornada por el blasón de la familia de Mari, propietaria del caserío en el XVII siglo. A pocos metros de la masía y a esta conectada por un cunícolo subterráneo, se encuentra la cripta, que constituye un elemento de continuidad entre el asentamiento rupestre y las construcciónes sub divo. De forma bastamente rectangular, presenta dos ensenadas que desarrollan la función de pequeñas capillas laterales. La bóveda, plana, está constituida por el macizo toboso, mientras que la parte anterior es una bóveda de cañon. Las paredes son enteramente pintade al fresco. Se accede a la iglesia subyacente a través de un largo dromos, che termina de enfrente a la fachada con las lineas simples, sobre la cual se encuentra el portal constituito por un intradós en un arco de medio punto y un extradós en un arco ojival, sobre el que hay un ventanillo y una nicha, que un tiempo alojaba una pequeña estatua del arcángel Michele, ahora situado sobre un lado de la masía. Dos ciclos de frescos, realizados en tiempos diferentes, cubren las paredes internas de la cripta. El primero confirma la supervivencia y el detenerse en la pintura rupestre de Apulia del XIV-XV siglo de las formas del arte figurativa greca, pero también influjos post-bizantini. El segundo, de modesta hechura, commemorativo de la vida de Cristo y de la Virgen, testimonia la religiosidad de la pequeña comunidad rural del lugar en el XVII siglo, pero también los ecos de un clasicismo de manera que, cerca de elementos cristianos, pone reclamos mitológicos ligado a Febo, Latona y Minerva.

Para la gentil concesión del ABMC de Altamura en la persona del Presidente prof. Giuseppe Pupillo. Las ultimas 5 imágenes se llevaron de "Insediamenti Rupestri di Altamura" Catálogo ilustrado de la muestra organizada por C.R.S.E.C. en el 1982.

Traductora: Irene Mirizzi

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